Blog sobre opinión: Política Española

¿Es economía la política?

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Cuando hoy se habla de política sólo se habla de economía, ya no se discute de ideas sino de porcentajes. Los programas electorales de los distintos partidos son prácticamente idénticos, alguna pequeña diferencia en temas clave para intentar captar a ciertos sectores y presentarse con una “imagen” adecuada (por ejemplo la actitud externa ante el aborto), en todo caso diferencias que no modifican de forma importante el planteamiento general en los distintos sectores de actuación. Y sin embargo existen grandes diferencias en su forma de gobernar. Todos van a aumentar las ayudas sociales, todos van a reducir el paro, mejorar la educación y eliminar la delincuencia. Las intenciones son en todo caso buenas, eso quiero creer. La derecha no es el ogro ni la izquierda son cuatro trasnochados que no saben de macroeconomía. Y a pesar de buscar lo mismo, a pesar de querer lo mismo, a pesar de eso, una vez se alcanza el poder, las cosas se hacen de forma muy diferente.
¿Cómo se explica? El cuello de botella de todas las acciones de un gobierno es el presupuesto. Si todos programamos hacer nuevos hospitales, pero los recursos económicos que se aportan son prácticamente cero es obvio que no se harán, a pesar de que, tanto a derechas como a izquierdas les gustaría que hubiera más hospitales… Por eso es tan importante la economía, porque el proyecto económico de un partido es hoy en día su verdadero programa. Según esta visión de la política vamos a intentar clarificar lo que parece que intentan, en mi opinión, las dos grandes tendencias políticas con sus presupuestos.
La derecha, al menos una derecha honesta (entiendo por esto una ideología que realmente se crea lo que hace, no un partido que sea sólo un apéndice de un grupo de empresas y capitales interesados en controlar la política) lo que desea es ajustar los presupuesto de tal forma que la economía crezca. No les importa tanto que esto se reparta. Afirman que el crecimiento de la economía traerá ventajas a todos los niveles de la sociedad y que por eso debe ser el principal objetivo. Si hay que disminuir las ayudas sociales, se hace, ya que en un hipotético futuro esto hará que mejore la economía y esas personas que ahora necesitan ayudas luego ya no las requerirán. La izquierda honesta (añado la misma puntualización de antes) piensa que es injusto para las personas desfavorecidas que tengan que esperar a una hipotética mejoría de la economía para que, de forma secundaria, se vean mejoradas sus condiciones de vida. Afirman además que, ese crecimiento económico donde se ve reflejado principalmente es en las grandes cuentas y en la calidad de vida de las clases sociales más altas, pero no en el resto de la población.
Vamos a poner un ejemplo sencillo: un gobierno de derechas decide disminuir el gasto social en un 2% para mejorar el déficit. ¿Qué repercusiones puede tener esto? Según el FMI y el Banco Mundial, esto mejorará los resultados globales del país. Sin embargo imaginemos que ese 2% se dedica por ejemplo a becar los estudios de alumnos sin recursos. Hay jóvenes que estudian gracias a becas, sin ellas no podrían continuar sus estudios. Una sociedad instruida es una sociedad más rica, y, a largo plazo (hablando desde el punto de vista económico) a lo mejor renta más una mejoría puntual en el gasto que una inversión educativa en la población. Pero este punto de vista económico no es el que más me interesa.
Porque detrás de ese 2% de disminución se esconden hombres y mujeres con nombres y apellidos a los que se les negará una educación superior, estando preparados para ella. Personas que no podrán seguir estudiando porque sus padres no tienen recursos. Y no habrá vuelta atrás para estas personas. Como tampoco hay vuelta atrás para los pacientes que mueren en las listas de espera quirúrgicas por un gasto insuficiente en sanidad. Este tipo de política podría suponer, según mi opinión, daños irreparables en el presente a muchas personas, que nadie podrá repararles en un futuro hipotético en el que la economía supuestamente vaya mejor. Como demostración de esto pueden tomarse todos los datos recogidos a lo largo de la historia que indican que una política conservadora siempre provoca el aumento de las diferencias entre las distintas clases sociales.